Cómo bien dice el título, no hay manera.
La vida sigue inescrutable, lenta y sólida como un ostión en la cara. Por mucho que uno haga cosas por mejorar, no solo no valen, si no que lejos de acercar posturas, las aleja.
Si trabajas poco, ganas poco. Tienes tiempo libre y deberías hacer las cosas de casa. A saber: organiza el trastero, pon esta balda, compra pegamento para lo que se cae, haz la comida y un largo etcétera de cosas que podríamos seguir enumerando que por supuesto, deberíamos hacer cualquier buen hombre de Dios en casa sin rechistar.
¡Pero!, no contentos con esto, aunque la otra persona libre más que tú, trabaje exactamente 25 horas menos a la semana, no tenga niños y deberes con el resto de la humanidad, Tú, siempre Tú, ese hombre machista, vago y protestón, tendrás que hacer las cosas.
No se en que momento pierde uno su poder de convicción diciendo NO, pero es evidente que eso ocurre.
Probablemente la primera bajada al trastero, o quizás el primer día que se plantó en el jardín. No lo se, pero el hecho es que pasa.
Ja,ja,ja. Me río yo de mi por la de veces que he despotricado de mis amigos y sus mujeres, anteriormente amiga en la mayoría de los casos, y de sus posturas, actos y consecuencias para con ellos mismos. Todo eso lo estoy sufriendo ahora, hoy, en este momento. Y la verdad, solidaridad con todos aquellos maridos fieles, abnegados y pacientosos que aguantan no saben por qué, aguantaron hasta que se le fue de las manos y se dieron cuenta que así no podían seguir y a todos aquellos que les queda por conocer esta situación.
Ahora bien, una vivencia puedo compartir con vosotros. Yo he cambiado de vida.
Trabajo todo el día. Salgo de casa a las 7 de la mañana y vuelvo a las 19, he dejado de ir al gimnasio, de jugar al golf y al padel. Traigo a casa 1000 euros más que antes y sigo teniendo que hacer las mismas cosas que me costaba hacer cuando prácticamente me tocaba el nabo.
¿Consecuencias? Cada vez que me piden algo pego un bufido de agárrate y no te menees, todo el día mosqueado, me tengo que levantar a las 8 de la mañana para jugar al golf, los sábados son los únicos días que libro y me lo como de compras porque entre semana es imposible...
Se que mi amable mujer está como yo: hasta los ov...rios de esta situación. Lo siento por ella, y por todas las mujeres que estén en el lado contrario. Es muy jodido, tanto como lo nuestro.
¡¡¡Menuda mierda!!!...no hay manera.